El 28 y 29 de agosto de 2025, Fundación Socioambiental Semilla organizó el Encuentro de organizaciones apoyadas por el programa “Mujeres por la Justicia Climática: Promoviendo Soluciones Sostenibles”, con el apoyo de la Alianza Global para la Acción Verde y de Género (GAGGA, por sus siglas en inglés) y Both Ends.

Al encuentro asistieron 15 organizaciones aliadas provenientes de 7 departamentos de Bolivia; el 80% de las participantes fueron mujeres. Participaron representantes de organizaciones locales de mujeres jóvenes, indígenas y campesinas, y colectivos por los derechos humanos que trabajan con las comunidades más vulnerables del país. El objetivo fue intercambiar experiencias, fortalecer capacidades y vincular los movimientos de mujeres que defienden derechos en la intersección entre género y medio ambiente.

Durante las jornadas se identificaron los desafíos más urgentes que enfrentan las mujeres en sus territorios. El acceso a agua limpia emergió como uno de los problemas comunes más recurrentes. Las participantes señalaron causas compartidas: la contaminación de fuentes hídricas, la deforestación y los incendios, que reducen la disponibilidad del recurso. Estos factores —sumados a la crisis climática— inciden directamente en la vida cotidiana de las mujeres y en la carga de trabajo que ellas asumen.

“Normalmente son las mujeres quienes están saliendo a la defensa, porque sienten más los impactos. Los hombres migran, se van en busca de trabajo a las ciudades u otros países, pero las mujeres se quedan“, expresó Lourdes Tapia de la Sociedad Potosina de Ecología.

Las participantes coincidieron además en que las mujeres de sus territorios enfrentan barreras para acceder a espacios de toma de decisión que les permitan liderar soluciones. Pese a ello, destacaron un ánimo integrador: muchas organizaciones han incorporado a los hombres en sus procesos, entendiendo que su participación es necesaria para que las responsabilidades comunitarias y del cuidado del territorio se compartan.

El liderazgo que caracteriza a estos movimientos ha permitido que las organizaciones se adapten a contextos cambiantes, incluidos los efectos de la crisis económica en Bolivia. Y han encontrado, para el desarrollo de sus proyectos, aliados importantes que les han permitido sobrellevar estos efectos y maximizar el impacto de sus iniciativas, involucrando a voluntarios, ténicos especializados, organizaciones comunales, entre otros.

Las organizaciones valoraron los espacios de escucha y de intercambio de Fundación Socioambiental Semilla, y abogaron por nuevos encuentros entre pares con un enfoque integrador entre campo-ciudad.

“Estos espacios son como escuelas de formación de liderazgo, aquí nacen nuevas líderes mujeres, esa es la importancia. Las hermanas y hermanos que han participado en los proyectos van a seguir generando otras propuestas“, concluyó Alejandro Mamani, en representación del Centro Juvenil de Mujeres COHANA.

Aunque han logrado avances en autonomía y manejo de recursos, las participantes pidieron procesos de acompañamiento más largos: existe disposición comunitaria para participar en procesos de resiliencia y adaptación, pero perciben olvido y poca escucha por parte de autoridades locales.

Los resultados presentados en el encuentro muestran primeras formas de sostenibilidad en los proyectos apoyados, pero requieren continuidad para consolidarse. Por eso, las participantes reafirmaron la importancia del apoyo de Fundación Socioambiental Semilla y de GAGGA para que las iniciativas prosperen y las mujeres se fortalezcan en la defensa de sus derechos y en la construcción de alternativas económicas sostenibles frente al cambio climático.

Finalmente, con proyecciones a futuro, las organizaciones esperan estar más fortalecidas, mejorar las condiciones de vida de las mujeres, consolidar su participación en espacios públicos y de toma de decisiones, y proteger sus territorios de actividades extractivas contaminantes. Como cierre del encuentro, se compartió esta reflexión anónima:

“Veo a nuestra organización más fortalecida, las mujeres ocupando espacios con voz y voto, no viviendo más violencia económica, un territorio sin minería y avasallamientos y teniendo agua, que nos hace mucha falta.”