En agosto de 2025, el municipio de Ascensión de Guarayos marcó un hito histórico con la aprobación oficial de la “Ley de creación y protección del Cordón Ecológico “Yande I Yar” de la zona urbana de Ascensión de Guarayos”.
Esta normativa es el resultado de la memoria viva de la severa sequía que azotó a la región amazónica en 2022 y del incansable esfuerzo organizativo de jóvenes locales. Estos activistas se convirtieron en puentes de diálogo fundamentales entre comunidades, barrios, unidades educativas, organizaciones de la sociedad civil y autoridades municipales.
Gracias a estas alianzas, se ha logrado un avance significativo en la protección de los paúros —fuentes tradicionales de agua— y de los ecosistemas urbanos. La estrategia integra tres ejes transversales: la conservación ambiental, la revalorización cultural y la participación comunitaria activa.
Desde 2024, la Fundación Socioambiental Semilla apoya a este grupo de jóvenes a través del financiamiento del Programa de Iniciativas con Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), desarrollado en alianza con Voces para la Acción Climática Justa y WWF Bolivia. En primera instancia con un proyecto dedicado específicamente a la restauración, conservación y protección de paúros, que inspiró esta segunda fase a través de la cual se promovió la creación del cordón ecológico.
En esta entrevista conversamos con Rolando Agreda, coordinador del proyecto “Implementación de un Cordón Ecológico para la Resiliencia Ambiental y Social en Ascensión de Guarayos”, quien nos comparte los desafíos y logros más importantes de su iniciativa.

¿Cómo surgió la idea de crear un cordón ecológico en Ascensión de Guarayos?
Inicialmente ya veníamos con el antecedente del proyecto Conservemos Nuestros Paúros, a través del cual tenemos un acuerdo con las unidades educativas dentro de la zona urbana de Ascensión de Guarayos: que la conservación de los paúros se va a realizar cada año con los estudiantes y el distrito educativo a la cabeza. Nosotros queríamos volver a postular al fondo de Soluciones basadas en la Naturaleza y quisimos buscar un área aún mayor de trabajo, sin separarnos de la línea de los paúros.
Entonces yo recuerdo este canal de agua que corre a dos cuadras de la plaza principal de Ascensión de Guarayos porque de niño jugaba en este lugar. Recuerdo que se llenaba de niños justo cuando terminaba de pasar la lluvia, porque el agua que venía con fuerza, limpiaba naturalmente todo ese canal y quedaba abierto para que uno pueda ingresar a caminar y ya no había monte (vegetación alta). Entonces decidí asumir el reto de planificar la recuperación de este lugar.
¿Cómo definieron el área de intervención y con quién se apoyaron técnicamente?
A simple vista yo sabía que ese lugar era bastante grande porque dejaba ver el curso del agua; tenía que definir de dónde a dónde y cómo iba a conservar este lugar, cómo iba a intervenir. Es así que busco un equipo de jóvenes profesionales para tener este apoyo y la perspectiva técnica para saber qué hacer.
Desde el principio, yo tenía la vaga idea de querer abarcar sólo dos manzanas, las cuales, para mí visualmente, eran las que tenían mucha más cobertura arbórea. Es decir, me llamaba la atención que a dos cuadras de la plaza principal yo me sintiera dentro de esa área como si estuviera en el bosque.
Y, efectivamente, estaba en lo cierto: se concretó poder intervenir en dos manzanas entre el barrio San José Obrero y el barrio Virgen de Cotoca.

¿Qué retos buscaban resolver con el proyecto?
Principalmente, el abandono, el desinterés y la falta de sensibilización de parte de la sociedad en general hacia este lugar. También, la contaminación por diferentes tipos de desechos. El lugar estaba completamente cubierto de desechos, más que un ecosistema parecía un basurero. Queríamos reducir al máximo esta contaminación y lograr que se dejara de verter desechos en el área.
Además, queríamos poner limitaciones al crecimiento desmedido de la mancha urbana, porque se observaba con preocupación que las construcciones de casas avanzaban cada vez más hacia este canal natural de agua.
También buscábamos que esta área fuera reconocida, nombrada y asignada como un cordón ecológico, ya que toda la corriente lineal de agua natural sobre ese canal era una servidumbre ecológica muy importante y la única mancha verde que queda dentro de la zona urbana de Ascensión de Guarayos.
El último reto que queríamos asumir era hacer una intervención piloto de parques ecológicos con las áreas verdes que nos encontráramos dentro de estas dos manzanas. Esta es una forma estratégica de sensibilización con la población: si tienen un espacio de ocio del cual puedan gozar, aún más hermoso por la observación y conexión con la naturaleza, vamos a conseguir mayor sensibilización ambiental.
¿Quiénes estuvieron involucrados en esta iniciativa?
Los jóvenes, mediante sus organizaciones juveniles —principalmente Fundación Mapeko Bolivia, la Red Voz Juvenil Bolivia y la Plataforma Boliviana de Acción contra el Cambio Climático (todas ellas mediante la coalición Conservemos Nuestros Paúros)—; el Gobierno Autónomo Municipal de Ascensión de Guarayos; el Consejo Municipal de Ascensión de Guarayos; la Junta de Vecinos del Barrio Virgen de Cotoca y San José Obrero; los estudiantes del Centro de Educación Alternativa Ascensión; y los estudiantes de la Unidad Educativa Santa Teresita III.
Todos ellos asumieron un rol desde la organización de las actividades hasta su ejecución: mingas comunitarias, la construcción del parque ecológico, socialización puerta a puerta con los barrios en los que se estaba interviniendo y el rescate de los paúros. En general, todo lo que se necesitaba realizar en campo.
Y, por último, Ñande Bolivia, que asumió el rol de trabajar en la propuesta del anteproyecto de ley de creación y conservación del cordón ecológico urbano.

¿Cuáles fueron sus logros más importantes?
Primero, darnos cuenta del potencial turístico que tenía el lugar y, por ende, ampliar nuestras actividades también hacia ese indicador. Así es como se da la construcción de un sendero interpretativo de 400 metros entre las dos manzanas, el cual permite ahora hacer un recorrido de conexión con la naturaleza y observación.
Fue muy importante la validación y apoyo que tuvieron los vecinos de ambos barrios, especialmente aquellos vecinos que colindaban demasiado cerca con el área, que no pusieron ninguna intervención negativa y no tuvieron ningún problema con todas las actividades que desarrollamos en el área.
También, para nosotros fue otro gran logro que solo dentro de las dos manzanas que trabajamos, donde ya sabíamos que había dos paúros naturales, descubrimos uno más. Los vecinos nos contaron que este paúro fue hecho por ellos. Ellos construyeron su noria, porque los dos paúros que tenían ya no abastecían a todos los vecinos que necesitaban el agua en tiempos de sequía.
Así logramos restaurar, recuperar y conservar tres paúros dentro de las dos manzanas de intervención.
El logro más importante para nosotros es la aprobación de la Ley de Creación y Protección del Cordón Ecológico Urbano, la ley número 16/2025, que fue aprobada por unanimidad en el Concejo Municipal de Ascensión de Guarayos,
La ley da todos los lineamientos de intervención para la conservación dentro del cordón ecológico. Abre paso hacia el turismo sostenible y como resultado, otro logro importante es la creación y consolidación de una red de guías del cordón ecológico.

¿Qué retos enfrentaron durante el desarrollo del proyecto?
Inicialmente, en la socialización con barrios. Dentro de una de las áreas verdes que había en las dos manzanas, existía una cabañita que ya estaba en deterioro. Esta cabaña tiene una historia con las lavanderías que se construían antiguamente cerca de los paúros. Por las condiciones en las que estaba, ya por enterrarse por el deslinde de tierra, nosotros sugerimos trabajar con el material de esta cabaña. Es decir, que la podamos desarmar y que la madera, las tejas y el material que se encontraba ahí lo podamos reutilizar en otras cabañas que íbamos a construir. Inicialmente, los vecinos no estaban de acuerdo. Querían mantener esta cabañita, pero luego de una minuciosa socialización donde les hablamos de nuestra intención de construir dos cabañitas más con material reutilizado y otros elementos del parque, accedieron. Pero sí fue una limitación al principio.
Por otro lado, haciendo nuestras primeras inspecciones dentro del área y gracias a las herramientas de las ingenieras ambientales, mediante GPS se detectó que se tenía planificada la apertura de una calle dentro de una de las áreas verdes.
Para solucionarlo, presentamos informes técnicos ante la Dirección de Desarrollo Productivo, remitido a la Dirección de Obras Públicas y a la Dirección de Catastro, y logramos demostrar que la apertura de la calle representaba condiciones negativas para el ecosistema. Además de que no cumplía una función social, ya que los vecinos no la usaban para transitar. Afortunadamente con las justificaciones la obra fue suspendida.

¿Qué planes tienen para el cordón ecológico?, ¿Cómo lo ven en el futuro?
La ley aprobada ya es algo que nos permite ser bastante sostenibles como municipio. También la creación de la red de guías garantiza una sostenibilidad a mediano plazo del proyecto.
Descubrir que dentro del área hay elementos de la naturaleza que podremos utilizar nos está permitiendo también idear actividades que puedan ser lideradas por esta red de guías y promover el turismo dentro de la zona.
Como red, ellos están planificando su primer recorrido guiado en el cual puedan adquirir recursos que serían destinados tanto para la conservación del lugar como para ellos como guías. Por otro lado, existen semillas de “Lágrimas de María” que son nativas de la zona y ellos tienen la iniciativa de elaborar artesanías con estas semillas y hacer un pequeño comercio con esto. No un comercio extractivo, sino en menor escala.
Además, existen esponjas vegetales que en la cultura nosotros las conocemos como Mbokaratä, que son las lufas. Sabemos el potencial que tienen estas esponjas naturales para venderse, entonces también se tiene esta iniciativa.

¿Te gustaría expresar algún mensaje final?
Para despedirme, me gustaría resaltar el trabajo intergeneracional que se logró realizar en unidad, tanto de jóvenes como autoridades municipales y vecinos. Creo que es destacable cómo se fueron uniendo las personas por esta causa y me da esperanzas de poder seguir ideando acciones para la conservación de nuestros ecosistemas en Ascensión de Guarayos.
Un agradecimiento especial al equipo del proyecto:
Christian Monje – abogado
Heidi Nayeli Morales Suarez – asistente de proyecto
Yhan Montaño Avila – asistente de proyecto
Jhenifer Zenia Lopez Arias – arquitecta
Carmen Gema Bruckner – Ing. ambiental
Camila Bohorquez Zamorano – Ing. ambiental
Eliana Miriam Puma Aguilar – Ing. ambiental
Rachel Lirio Aguilar Copa – bióloga
Karen Ibeth Chavez Pardo – bióloga
María José Hernandez Yepez – bióloga
Jennifer Argelia Taborga Ovando- bióloga
Jose Elvis Guarachi Guerra – Ing. agrimensor
Leonel Ailton Lopez Ortega – voluntario
Arturo Enrique Castillo Ercilla – voluntario
Victor Manuel Vargas Fernández – voluntario
Ximena Vaca Yubanure – voluntaria
Jhon Michel Cuéllar Suárez – voluntario
